En MINERSA asumimos una responsabilidad ambiental activa en cada etapa de nuestra operación. Nos enfocamos en reducir nuestra huella de carbono mediante tecnologías limpias, eficiencia energética y procesos optimizados. Restauramos los ecosistemas en las zonas donde operamos, con acciones de reforestación, protección de la biodiversidad y rehabilitación del suelo.
Creemos en una minería que no solo extrae, sino que también regenera. Innovamos con conciencia ambiental porque el futuro exige equilibrio entre progreso y planeta.
Contamos con certificaciones externas de minería sostenible en muchas de nuestras operaciones.
El Grupo ha establecido objetivos para el año 2030, como hito intermedio, de reducción de sus emisiones de carbono (alcances 1 y 2), en consonancia con el Acuerdo de París, que busca limitar el calentamiento global a 1,5º por encima de los niveles preindustriales, mediante el fomento de una mayor eficiencia energética y el fomento del uso de energías renovables.
Los objetivos fijados por el Grupo se comunican anualmente en el Informe de Sostenibilidad del mismo, publicado junto con las Cuentas Anuales del mismo ejercicio y accesible públicamente en la página de la CNMV o en la web de la sociedad Minersa. El inventario anual de emisiones de GEI se publica en el mismo informe con idéntica periodicidad.
Las actividades mineras pueden tener repercusiones en la biodiversidad y los ecosistemas incluso más allá del emplazamiento de la mina, que pueden ser más significativos cuando la minería tiene lugar en zonas ecológicamente sensibles o cerca de ellas.
Los impactos de la crisis climática hacen que, en general, el foco de atención de las mejoras ambientales se centre en la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, sin embargo, la capacidad regenerativa de las actividades humanas que afectan al medio ambiente es clave para la vida en el planeta. En este sentido, Grupo Minersa cuenta con programas específicos para la protección de la biodiversidad, y trata de hacer más eficiente el proceso de restauración, reduciendo, mitigando e incluso revirtiendo en algunos casos, los daños producidos en el medio físico para volver en la medida de lo posible a la estructura, diversidad y dinámica del ecosistema original y encontrar el uso adecuado de la mina tras su cierre.
La gestión del agua es un aspecto clave en la sostenibilidad, especialmente en regiones donde este recurso es escaso, y en las que el Grupo realiza parte de sus operaciones, siempre que las mismas requieran un uso intensivo del agua. El control del consumo de agua en estas zonas y la búsqueda de mejoras en la eficiencia de su uso es un aspecto fundamental considerado por la Organización.
Para ello, se consideran actualmente aquellos aspectos característicos en cada ubicación que pueden mejorar con una política adecuada de mitigación de los efectos adversos de la actividad de las diferentes sociedades del grupo. De esta manera, se han desarrollado una serie de iniciativas para abordar esta cuestión, entre las que destacan la optimización del uso del agua mediante su reutilización en ciertos procesos productivos y la colaboración con comunidades locales que impliquen mejoras en los accesos de obtención de agua para las mismas.